La pandemia por Covid-19 transformó radicalmente los procesos educativos a escala planetaria. En el caso de la educación superior, las instituciones académicas se vieron obligadas a realizar adecuaciones en prácticamente todos sus ámbitos de trabajo: la práctica docente, la gestión escolar, la evaluación académica o los procesos de difusión científica y extensión de la cultura. En todas estas adecuaciones, las infraestructuras digitales se posicionaron como los principales recursos que garantizaron la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje en un contexto de confinamiento.
Las restricciones de movilidad durante la crisis sanitaria hicieron que la modalidad de educación a distancia fuera la principal forma de transferencia de conocimientos, la cual requirió del uso de servicios digitales, videoconferencias, aulas en línea y repositorios para alojar materiales didácticos. Sin embargo, en la mayoría de los casos las universidades no se detuvieron para analizar críticamente las implicaciones del uso de estos servicios, soportados por infraestructuras administradas por las grandes empresas tecnológicas.
En medio del confinamiento por la pandemia de Covid-19, mientras las instituciones intentaban adecuar sus procesos educativos con los recursos digitales que tenían su al alcance, a principios de 2021 se llevó a cabo el Taller Tecnopolítico de Periodismo Audiovisual, una actividad formativa a distancia convocada por el hackerspace Rancho Electrónico (con sede en la Ciudad de México) y la televisión comunitaria por internet CoAA TV. El taller, además de ser organizado desde un espacio autogestivo, se realizó con el soporte exclusivo de software libre y de plataformas digitales no corporativas.
Este trabajo se plantea como un ejercicio de memoria, a partir de la documentación de un proceso formativo alternativo en el que el autor fue partícipe, con la finalidad de mostrar la existencia de formas de educación a distancia que no requieren del uso de herramientas digitales privativas ni de plataformas controladas por los gigantes tecnológicos que dominan internet. De esta forma, no sólo se identifican los principales problemas que enfrenta la educación mediada por plataformas digitales, sino que se presenta una experiencia que, no exenta de obstáculos, puso en práctica un flujo de trabajo técnico-pedagógico alternativo.
